miércoles, 19 de diciembre de 2007

Carta

Fue un invierno benigno éste que aún nos hiere.
Ningún árbol cercano ennegreció sus hojas
y del norte y del sur se recibieron noticias favorables.
En lejanos países morían adultos, animales y niños,
pero eso, pensamos, sucede con frecuencia y no es motivo
de intranquilidad o asombro. Si alguien dice que una mujer
murió de amor todos los creen y se entristecen. Eso nos gusta.
En cambio una muerte por frío es algo ruín
improbable y fantástico. Ahora es primavera o verano.
No lo sé. De lo que sí hay certeza es de que el invierno,
como el del año anterior y como el de otros todos,
ha pasado. Pero está aún tan cercano que nos dislumbra
su luminosidad. Lo tocamos. Su humedad tibia y benigna
nos conmueve. En medio del océano, lejos de ti y de todos
cuantos mueren y viven , las aves y los monstruos
inocentes del mar y de sus islas saludan
a este invierno cercano que hoy nos hiere.


Raúl Navarrete



Gracias, Alfredo.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Felices fiestas

Bing Crosby y David Bowie

Little Drummer Boy

martes, 11 de diciembre de 2007

La jarra

La jarra
permaneció un instante
en silencio
inclinada
como una mujer pensativa.
Luego prosiguió hasta quebrarse
en el piso
como una mujer pensativa.

José Watanabe

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Diciembre

Lejos lejos
como a un ciego
me han llevado de la mano.

Giuseppe Ungaretti

lunes, 3 de diciembre de 2007

¡Quiero bailar!

¡Ah, quiero bailar como nunca lo he hecho!

No se sentirá –Dios

dentro de mí-

como un esclavo cautivo,

encadenado.

Tierra, dame alas:

quiero ser flecha para rasgar

el espacio infinito,

para ver el cielo entero,

el cielo arriba,

el cielo abajo de mí -

incendiarme en olas de luz

para bailar

como un rayo de fuerza incomparable

para que Dios respire libremente en mí

y no refunfuñe:

¡Soy un esclavo cautivo!



Lucian Blaga

miércoles, 31 de octubre de 2007

*

Se está haciendo la luz bajo el agua,

tan queda que queda su pulso

grabando las ondas

con tonos de ámbar.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Fénix

I

Comme les vraies saisons sont lentes et comme les montagnes sont arides
Comme les hommes sont présents sans sentir le flot de leur coeur
Comme les vagues de la mer meurent les unes dans les autres pour produire une lueur à la crête de plus avides,
Le poète écoute le Temps que inscrit très près de son coeur les traits de une plume de fer.
Ce n´est point votre ouragan, mortels enrichis de moteurs,
Ce n´est pas votre angoisse vide a la recherche du soleil différent d´une autre terre
Ni vos discours sans verbe ni vos moribondes chaleurs,
Qu´il sent dans le mouvement des nuits raccourcissant son erre.
C´est ce qui le porte vivant à traverser au dernier jour une eau calme souterraine
Et ce qui fleurira les arbres et dès après son départ poussera plus follement la harpe énorme des vents
Ce qui soulèvera d´amour la vaste poitrine du sol quand l´etoile bleue de sa mort apparaîtra sur la plaine,
Tout ce qui toujours pensera, miroir concave du firmament.

Pierre Jean Jouve