sábado, 15 de junio de 2013

Palabras de mundos distantes

Durante un año fui al menos una vez por semana a un hospital del Bronx. El hospital se llama Lincoln y en la recepción tiene una acuarela en la que aparece Benito Juárez, la mitad de la gente habla español y afuera venden un falafel extraordinario. En el cuarto piso de Lincoln está pediatría, en donde pasaba una buenas horas escribiendo cosas con los niños. Decir que fue genial es decir poco pero es al mismo tiempo todo lo que quiero decir ahora sobre esta experiencia. Me interesa, más bien, compartir algo de la frescura de estos chavos a todo dar*:


Crocodileman

Crocodileman is a crocodile that likes to eat meat
and things that have meat inside,
like people.
People is the thing he loves most.
I don't know why but is what he likes.
Crocodileman hates school.
Crocodileman wouldn't eat metal
but if metal was made of meat;
Oh, yeah.
If he tastes a carrot he says:
It needs more meat!
If you give Crocodileman a butterfly
maybe he would eat it
because I don't know if butterflies are made of meat.

Matthew




*Algunos.

sábado, 16 de junio de 2012

Dos testimonios

                                                               I


En la ciudad dormitorio
de San Francisco de las Peñas
encontré a un carpintero
que vivía de hacer caballos de madera
hasta convertir aquella imagen
en el denario de su vida.
El caballo
lo era todo para él.
Dura memoria:
la enfermedad de su hijo
costó cinco caballos,
y un viaje al mar
tan sólo dos.
El caballo iba a galope
en el sueño,
peleando la rienda,
extraviado
en un desierto de sal,
sin abrigo
ene le horizonte
blanco.


Igor Barreto

lunes, 23 de enero de 2012

Poética

La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
un radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.

Joaquín O. Gianuzzi

miércoles, 26 de octubre de 2011

Estación

Este video lo hizo mi amigo Alejandro Albarrán cuando presentó el libro "Los trenes que partían de mí". Se llama "Estación".


lunes, 28 de marzo de 2011

Juan 21, 7 o los clavadistas

Para mi hijo Juan Francisco y para Edgar Rubio

¿Has visto a los clavadistas en "La Quebrada"?
Suben el risco ansiosos de alcanzar la cima
para luego mirar hacia el abismo
donde el mar es un dios oscuro e indomable,
una incógnita repetida como un bramido contra las rocas.

¿Qué buscan levantados y tensos como un arco presto a lanzar el arpón de sus morenos torsos?
¿Para quién, por el amor de quién se precipitan una y otra vez en el vacío?
Una misteriosa voluntad nunca satisfecha los eleva y los vuelve a lanzar a través del aire en el océano sin tiempo,
en esa herida abierta en el flanco de las rocas
como si el cosmos hubiera desgarrado ahí la materialidad de la tierra
y, apenas zambullidos, vuelven a salir, Sísifos del agua, a la superficie para emprender de nuevo el camino
mientras a sus espaldas, temerosos del dios, las falsas flores de las marquesinas,
los gritos del "trance",
las torres de los hoteles,
esa Babel del consuelo que Baal erigió junto a las playas,
acallan la pregunta del mar,
la voz del dios que continúa su bramido en las profundidades del risco.

Sólo los espectadores,
unos cuantos salidos del círculo infernal,
sobre las terrazas y las escaleras contemplamos el rito
como si en los clavadistas lo real recuperara su signo,
como si en ellos,
en la forma en la que levantan los brazos,
inclinan el torso y se lanzan el vacío
se materializara la experiencia de nuestras propias vidas
y expectantes aguardáramos una respuesta al misterio,
y yo me pregunto, en medio del tumulto,
¿si en cada clavado rememoran a Pedro
o acaso piensan en él cuando en la madrugada, sobre la barca, divisó al Señor en la orilla del Tiberiades y ciñéndose la piel de carnero se arrojó al mar?

Pero ellos están desnudos
y al erguirse en el risco dibujan la gran incógnita de la existencia que fue respuesta en Pedro.

Una y otra vez repiten el gesto
como esperando mirar un día al Señor junto a las rocas y ser acogidos en su desnudez;

¿o tal vez aguardan la mirada de Juan,
ese hijo de la vigilia, que en medio de la noche da en el blanco que todos buscaban y nadie veía?

No lo sé,
pero en ellos,
aún inmaduros como nosotros,
en ellos, que ávidos se lanzan día tras dia del árbol del risco en busca del dios
y al caer se hunden en el misterio sin encontrar reposo,
en ellos quiere dibujarse esa ternura de Pedro que era muestra de su amor.
Pero de sus gestos no emerge plenamente la ternura,
tensos ante el salto, temerosos de perderse, de extraviar la caída,
y una vez más vuelven a ascender con los oídos atentos a la resaca el dios
y una oscura esperanza que apunta ciegamente hacia el abismo.

Oh, Señor, tómala,
colócala en tu corazón,
consérvala junto a la plenitud que todavía no nos pertenece
y ahí, en el secreto de lo oculto que el bramido del mar aclama,
celebra el intento de los hombres por llegar a ti.
Tal vez de improviso,
en el océano al que se arrojan,
en ese ningún lado abierto en el risco,
se encuentra el sitio
donde la esperanza incomprensiblemente trasmuta el salto en ternura,
y las aguas y su orilla en ese hueco abierto donde la suma de los saltos se revela en el rostro de tu resurrección que nos acoge.

¿O no es verdad, Señor,
que al concluir el espectáculo,
en la sonrisa de los clavadistas
y la que nosotros les devolvemos desde la orilla,
existe ese rostro, atesorado desde siempre y aún desconocido por nosotros y ellos, de tu aparición?

Javier Sicilia

jueves, 20 de enero de 2011

Obra negra

Están quitando las ventanas de la casa de junto. Al principio pensé que sólo serían los marcos, pero no, están quitando las ventanas enteras. Ya no está ese cuadro de luz por el que salía el vapor de la regadera por las mañanas. Ahora la casa se está convirtiendo en un cubo de concreto, se está cerrando hacia ella misma. Tal vez sea una pupa, o una larva que se medita en su propia oscuridad. Qué se gesta ahí adentro, cuándo se abrirá.